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Declaran los familiares en el juicio por el crimen de Galápagos

9
may '18
Los familiares de la víctima coinciden en el control que ejercía el autor confeso sobre su pareja y en carácter agresivo de éste que habría llegado a amenazar a su suegro en presencia de familiares. La familia del acusado desmiente que hubiese mala relación y señala que los celos eran mutuos.
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La tercera sesión del juicio por el apuñalamiento de una mujer en Galápagos a manos de su pareja ha continuado con las declaraciones de testigos. Los primeros en pasar por la sala, los dos agentes de seguridad de la urbanización Montelar. Uno de ellos agredido por el detenido la noche de los hechos. El vigilante ha recordado que la noche del 5 de enero encontró al acusado caminando con su hija y que él mismo le confesó que había matado a su mujer. Cuando se produjo la agresión el presunto autor estaba pidiendo al vigilante que se llevase a su hija, fue en el momento de meter a la pequeña en el coche cuando se produjo el forcejeo entre ambos y el intento de asfixiar al vigilante que finalmente consiguió escaparse y pedir ayuda a su compañero.
La declaración de ambos coincide con la de los Guardias Civiles, el autor del crimen se mostraba alterado, incluso violento y reconociendo que había matado a su mujer. Además, uno de ellos recuerda que esa noche el acusado no llevaba ropa de deporte y que iba descalzo.


La parte más dura de la sesión ha llegado con las declaraciones de las amigas y padres de la fallecida. Todos ellos coinciden en los celos del hombre llegando a controlar a la víctima incluso durante periodos en los que habían dejado la relación. Falta de confianza, insultos, control sobre la pareja y un carácter violento que habría podido manifestarse en algunos episodios de la relación, incluso ante la presencia de familiares de la vícitma. Concretamente, el padre de la fallecida ha recordado como la pareja de su hija llegó a amenazarle públicamente.


En esta tercera sesión también han prestado declaración dos trabajadoras sociales que atendieron a la víctima en 2012 cuando ella acudió a pedir ayuda por sus problemas de pareja. Entonces, la mujer tenía intención de irse a casa de sus padres y ya habría manifestado el carácter violento de su pareja.
Por parte de la defensa, una de las hermanas y la madre del acusado han declarado como testigos señalando la buena relación que mantenían las familias, con la propia víctima e incluso la pareja.
La sesión ha finalizado con el visionado a puerta cerrada de la exploración de la menor, fruto de la relación entre la víctima y el agresor.

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