Cuando el viajero llega a Brihuega desde Torija, en una de las primeras cosas que posa sus ojos al comenzar a descender la ladera es en el edificio de la Real Fábrica de Paños. Su singular silueta circular sobre lo alto del caserío, le convierte en uno de los monumentos más representativos de la villa. Eso sí, cuando se visita este complejo industrial del siglo XVIII, uno de los puntos de mayor interés son los jardines que lo rodean ¡Un auténtico tesoro y regalo para los sentidos!
Los jardines, posteriores a la contrucción del conjunto fabril, son de estilo francés y destacan por sus parterres, setos y fuentes, flanqueados en buena parte por cipreses.
Situados en los antiguos tendederosde la fábrica, sus vistas son inmejorables. Desde su mirador, nos asomamos a u entorno paisajístico único: el valle del Tajuña y la propia localidad briocense.
Sin duda, un espacio de obligada visista. Un paseo con el que relajarse, evadirse y disfrutar el entorno y sus maravillosas vistas.