Anteriormente conocida como callejuela de la Ronda, esta vía en cierto modo puede que sea una de las calles más “escondidas” de nuestra ciudad. Cerca de ella todavía se mantiene la calle de la Ronda, por lo que ya podemos intuir parte del pasado de esta zona. A pesar de su gran longitud, no es una calle con mucho tránsito, salvo el habitual de las personas que residen o trabajan por aquí. Comienza en la plaza de Bejanque y termina en unas escaleras que van hacia la plaza de Santo Domingo. Va paralela a la Carrera, siendo perpendicular del conocido eje cultural. Realmente no parece la típica calle de capital de provincia y todavía mantiene algunos rincones curiosos .
¿Sabes por qué se llama así esta calle?
La calle de la Mina está en la zona por la que trascurría la muralla procedente de la puerta de Bejanque hacia la puerta del Mercado. El nombre de esta calle es debido a que esta “mina” era un pasadizo secreto, inferior a la muralla, en el que se colocaban pertrechos y demás materiales de guerra para mejorar su defensa y aguantar mejor los asedios. También pudo tener como finalidad servir como desagüe de la zona cercana por la que se producían torrentes de agua. De ahí que algunas de estas calles tengan nombres como Chorrón o Arrabal del Agua.
Guadalajara fue una ciudad amurallada. A pesar de que hemos perdido la gran mayoría de ellas, siguen quedando lugares que testimonian su existencia. Las murallas estaban dispuestas en función de los dos barrancos de la ciudad.
En la zona del Alamín bordearía desde el Alcázar hasta el torreón y el puente de las Infantas, siguiendo hasta el barrio de Budierca donde giraría hasta la puerta de Bejanque. Lo poco que nos ha llegado de la puerta de Bejanque, es parte de su puerta de acceso interior. En este lugar se eregía una enorme torre de piedra que albergaría una pequeña puerta exterior muy defendible. La muralla continuaría cerca de la zona de la calle de la Mina desde la puerta de Bejanque hasta la puerta del Mercado. Desde aquí, se internaría sin incluir el Convento del Carmen llegando hasta la iglesia de la Antigua, anteriormente conocida como Santo Tomé. Adaptándose al barranco de San Antonio seguiría hasta el torreón de Álvar Fañez con su puerta del Cristo de la Feria y la zona de la más moderna ydesaparecida Academia de Ingenieros.Se cerraría el cerco en la zona del Alcázar en la llamada Puerta de Bradamarte o de Madrid, también llamada de la Alcallería por este barrio.
Las murallas de Guadalajara fueron desapareciendo con el tiempo. Hasta el siglo XVI estuvieron perfectamente cuidadas, siendo en los siglos XVIII y XIX cuando se perdió gran parte. Entre las causas hay que tener en cuenta la falta de utilidad por los avances modernos de la guerra. En esos siglos de modernidad a toda costa,tristemente se produjo la demolición de gran cantidad de monumentos y de patrimonio histórico. Entre ellos nuestras murallas, puesto que para la época, su utilidad era nula. Según el pensamiento de algunos gobernantes de la época y desgraciadamente para nosotros,ocupaban un espacio que entorpecía el camino del progreso hacia la modernización. Por suerte, aún se mantienen nombres de calles como esta, que recuerdan historias del pasado de Guadalajara.