Día a día pasamos por lugares de Guadalajara sin fijarnos en algunos detalles, desconociendo su origen, sus historias y el significado que tienen. Seguro que has pasado cerca de alguno de ellos , te has fijado …
El detalle de hoy guarda relación con el ayuntamiento de nuestra ciudad. La plaza Mayor de todas las ciudades suele ser uno de sus lugares más característicos. La nuestra ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. Tanto el edificio del ayuntamiento como la plaza en sí, han evolucionado de distinta manera con el paso de los años.
En la Edad Media, el Concejo de las ciudades era la asamblea en la que se reunían y se discutían los asuntos de la misma. Normalmente en todas las ciudades se reunían en lugares muy característicos en los que finalmente se acababan construyendo las casas consistoriales. En el caso de Guadalajara, el Concejo se reunía en la plaza que actualmente lleva su nombre. Estas asambleas se producían en el atrio o las puertas de la desaparecida iglesia de San Gil, de la cual ya solo nos queda su ábside. Ya en el siglo XV estas reuniones pasaron a realizarse cerca de la ermita de Santo Domingo, pequeña iglesia mudéjar que se encontraba en la parte noroeste de la plaza Mayor, pasando a ser este lugar el principal para las asambleas. Así fue hasta el siglo XVI cuando se empezó a construir el primer edificio consistorial en la plaza cercana a la de la iglesia de San Gil. El primer ayuntamiento o casa consistorial se construyó en 1585, en tiempos de Felipe II, siendo corregidor Jerónimo Castillo Bovadilla. Tenemos constancia de que fue un caserón con fachada de ladrillo de dos plantas con dos torreones en los extremos y soportales.
En el siglo XVII sería remodelado siendo corregidor Pedro de Vergara. Tenía una torre colocada en el lado opuesto del actual, donde se colocó un gran reloj que anteriormente se encontraba en la iglesia de San Gil. También había una galería porticada con cuatro arcos carpanel divididos por columnas jónicas con capiteles de estilo alcarreño, parecidos a los que había enfrente. Este estilo también se puede observar en el palacio de Dávalos y en el Liceo Caracense.
Este edificio se mantuvo en pie hasta 1907 que fue demolido y construido el actual ayuntamiento. Este proyecto propio del historicismo y del eclecticismo fue llevado a cabo por Antonio Vázquez Figueroa, Benito Ramón Cura y Luis Fernández Marchante. La plaza mayor también ha sufrido cambios a lo largo de los siglos. Hasta comienzos del siglo XX tuvo un aspecto herméticamente cerrado, cuando se empezaron a derribar soportales y arcos.
Nosotros os mostramos sus cambios a lo largo del siglo XX : Antes de la Guerra Civil podemos ver como la plaza era un lugar muy amplio en el que predominaban los espacios verdes. Un lugar que podía recoger a muchas personas en eventos importantes.
Con los años, y la aparición y acceso de los coches en nuestra ciudad, se fue abriendo a este medio de transporte, comiendole terreno a la zona verde de la plaza mayor. Aún así, seguía teniendo ese encanto natural al tener un pequeño parquecillo en frente del ayuntamiento. Ya en los últimos años y con la peatonalización de la plaza mayor nos despedimos de los coches en esta zona, pero también los guadalajareños perdimos parte de ese area verde que había caracterizado a este punto.La plaza ha ganado en amplitud y es una buena zona para realizar actividades y acoger grandes actos. Pero el aspecto actual difiere mucho en su evolución de lo que un día fue, echando en falta algo más de vegetación y el cuidado de alguno de sus edificios.
Nuestro detalle de hoy forma parte del ayuntamiento. Justo debajo del característico reloj del edificio, nos encontramos con dos de estos majestuosos leones que sujetan unas argollas con la boca que están unidas por un cordón. Viendo como ha cambiado el ayuntamiento y nuestra plaza a lo largo del tiempo, ¿en qué época os gustaban más?.
¿Te habías fijado en este detalle antes?